Este capítulo formaliza el proceso de Kaprekar como un autómata finito determinista, estableciendo de manera rigurosa las propiedades que garantizan su convergencia hacia constantes atractoras bien definidas. La demostración se apoya en criterios estructurales verificables —determinismo, completitud y aciclicidad del grafo de estados— que permiten cerrar el análisis en un espacio finito.