Sección C

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Collatz tuvo una intensa vida de conferencias internacionales. Incluso después de su jubilación como profesor emérito en 1978, continuó participando activamente en congresos matemáticos. Estos viajes por motivos profesionales lo llevaron por todo el mundo.
Recibió doctorados honoris causa de múltiples universidades alrededor del mundo: la Universidad de São Paulo (Brasil), la Universidad Técnica de Viena (Austria), la Universidad de Dundee (Escocia), la Universidad Brunel (Inglaterra), la Universidad de Hannover (Alemania) y la Universidad Politécnica de Dresde (Alemania). Estos reconocimientos implican que visitó todos estos lugares para las ceremonias correspondientes.

Además de su talento matemático, Collatz fue un gran excursionista de terrenos montañosos. Era hábil dibujando, y combinaba ambas habilidades en su tarjeta navideña anual, una amalgama de bocetos de sus viajes del año anterior, la cual compartía con sus amistades.

De manera trágica pero coherente con su vida viajera, Collatz murió en Bulgaria, el 26 de septiembre de 1990, mientras asistía a un simposio internacional sobre Aritmética Computacional en Varna (Bulgaria).
Murió haciendo lo que amaba: viajando y compartiendo conocimiento matemático con colegas de todo el mundo.
Esta combinación de viajes profesionales constantes y su afición personal al excursionismo de montaña revela a un matemático que no se limitaba al mundo abstracto de los números, sino que disfrutaba intensamente del mundo físico, la naturaleza y el contacto humano a través de sus viajes.